Dos de los objetivos confesos de la primera edición de ArTuc, la feria de arte contemporáneo que tuvo lugar entre el jueves y el domingo en la Sociedad Rural de Tucumán y que tuvo repercusión nacional y regional, fueron cumplidos con sobras. Por este motivo, sus organizadores, Fredesvinda Denis y Juan Grande, ya se pusieron en marcha para programar el segundo evento a mediados de 2027. Es que para garantizar la presencia de expositores de todo el país y asegurar los auspicios que se requieren, todo debe ser pautado con tiempo y sin descanso.
Durante los cuatro días (uno sólo para invitados especiales y los otros tres abiertos a público), circularon por los 35 stands de sendas galerías y espacios institucionales 2.000 personas que compraron sus entradas -más de lo que se esperaba-, lo que confirma que existe un interés en conocer las nuevas tendencias de lo visual, con la posibilidad de tener en un mismo espacio tanto artistas consagrados como emergentes, y en la gran variedad de estilos que pueden convivir bajo un mismo sello: entre las 500 obras de más de 200 artistas había, literalmente, de todo y en sus distintos soportes, lo que implicó -además- una amplitud de precios que facilitaba acceder a la experiencia coleccionista a quienes querían incursionar en ese mercado, otro propósito de la feria. Que se hayan vendido 150 obras es un buen inicio.
ArTuc es “una cachetada de arte”Si bien había pequeñas creaciones a U$S75, el récord lo marcó “Arriba viejo Yacaré”, de Ezequiel Linares, comercializada por Galería Fausto en U$S 10.000. También hubo lugar para las curiosidades, como corresponde en un evento de esta naturaleza, como fue el retiro de una foto de Ramón Teves en la que aparecía Gabriel Chaile, quien pidió que se la saque. “El vacío también es una forma de autoría” (foto superior), rezaba el cartel que la Galería Radar puso en la pared en reemplazo de la imagen ausente. En sí mismo, esa frase ofició de declaración institucional por el malestar causado.